Montar una nueva rutina puede empezar por algo pequeño: saber qué necesitas esta semana.
Primero, lo cotidiano.
Haz una lista de comida, descanso, desplazamientos y objetos imprescindibles. Separa lo urgente de lo que puede esperar. No hace falta resolver la casa entera de una vez.
Una tarea cada vez.
Pide ayuda concreta si la necesitas: mover una mesa, compartir una compra o acompañarte a un trámite. Y deja hueco para un café sin lista de pendientes.